Bajo mantenimiento y fácil cuidado
Una vez instalado, el cuarzo reconstituido es fácil de mantener: basta con limpiarlo diariamente con un jabón suave. Las superficies de cuarzo no solo son resistentes a las manchas, sino también no porosas, lo que reduce considerablemente las preocupaciones relacionadas con las condiciones higiénicas; además, al tratarse de un material reconstituido, el desgaste visible es uniforme en las zonas de trabajo de alto tráfico.