Fácil fabricación y mantenimiento
Con herramientas comunes, el material se mecaniza con planicidad, permitiendo cortes precisos y juntas cohesivas. Su baja porosidad implica un mantenimiento muy reducido, ya que no requiere cuidados especiales en la superficie, además de su resistencia al calor y a las manchas, lo que exige un mantenimiento mínimo para conservar la instalación en óptimas condiciones. Cera o pulido bastan para mantener fácilmente su apariencia.